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La psicología Formativa de Stanley Keleman
Las Bases de la Psicología Formativa de
Stanley Keleman
Keleman se ha formado como quiropráctico en Nueva York, trabajó con Lowen y la Bioenergética por más de diez años, estudió psicología social con Adler y neurología con Nina Bull. En Europa estudió Dasein Analisis con Boss, existencialismo y religión con Karlfried Durckeim. De vuelta a Estados Unidos conoció la escuela humanista de psicología y muchos de sus lideres, en 1972 empezó a dirigir el Center for Energetic Studies em Berkeley, desarrollando su psicología formativa y metodología somático-emocional.
Para Keleman, el proceso individual se va estructurando por medio de un continuo de formas. El ser humano es biológico, social, cultural y psicológico; por eso la forma somática trae consigo una historia genética, una historia de experiencias en la sociedad y cultura, y una historia personal de experiencias internas. Así podemos decir que la forma revela las marcas de la corporificación de la experiencia. “La forma está marcada por el amor y por las decepciones.” (Keleman 1992)
El proceso de formativo propuesto por Keleman es un continuo de diferenciación, crecimiento y complexificación en dirección al futuro, organizando nuevas formas somáticas y comportamientos que puedan sostener las adversidades que la vida coloca. (Scarpato 2006)
El la teoría kelemaniana la estructura anatómica es comportamiento y el cuerpo tiene dos caminos para manejar el proceso comportamental: uno es el heredado, autónomo y automático que ocurre neural y muscularmente y el otro es voluntario, pues ofrece la posibilidad de crear nuevas conexiones. Esos dos caminos de complementan, y constituyen las experiencias de auto-conocimiento.
De acuerdo con Keleman el córtex guía el funcionamiento voluntario y personas que amplían su comportamiento voluntario, son capaces de incorporar, reconocer nuevas experiencias y actitudes, multiplicando maneras de estar en el mundo, por medio de nuevas conexiones entre córtex y cuerpo. Por lo tanto, su método busca reconstruir la vitalidad emocional e instintiva, y sugiere nuevos caminos de habitar el cuerpo, influenciándolo.
El Principio Organizador
Todo y cualquier tipo de movimiento es sostenido por un proceso organizador, basado en la ley biológica donde músculos de estiran y se contraen continuamente en un flujo. El ritmo de este flujo se llama tono, que por su vez es alterado centros neurales de la medula espinal o por el sistema nervioso central. Entonces, “Todas las sensaciones, todas las emociones, todos los pensamientos son, de hecho, patrones organizados de movimiento.” (Keleman 1995).
La vida establece orden tanto a nivel celular, como a nivel organísmico social e individual. Cada agregado de células participa en este proceso de organización, dialogando con otro agregado de células. A partir de este dialogo interno surgen sentido y significado para organizar las acciones, tanto a nivel micro como macro.
Nuestra identidad está íntimamente relacionada al como nos organizamos en la vida y en el ambiente. La individualidad es nuestro orden propio, un reconocimiento de como hacemos, experimentamos, elaboramos y actuamos sobre las cosas, el sentido en el cual el proceso vital se organiza.
Por lo tanto, concluimos que, con el reconocimiento del modo como nos organizamos, podemos influenciar y escoger como queremos enfrentar la vida.
Otro principio importante de la teoría de Keleman, hace referencia a la imagen de un acordeón, que ilustra en proceso organizador, con la característica de comprimir y expandir, aumentando y reduciendo tensión. La técnica basada en la imagen del acordeón, fundamenta la propuesta de proceso formativo somático, o el “método del como” de Keleman, que consiste en restablecer patrones de estiramiento y contracción, a través del descubrimiento del propio proceso organizador.
Esta técnica propone inicialmente intensificar, exagerar (muscularmente) un patrón de comportamiento en su forma, después lentamente des-intensificar este patrón por etapas (grados), y pasar a experimentar el proceso organizador haciendo más y menos.
“El procedimiento del acordeón enseña como las emociones son inhibidas o expresadas, como los pensamientos se convierten en acción, como el sentido es construido y el significado formado.” (Keleman 1995).
Lenguaje, Experiencia, Sentimiento y Expresión
El ser humano al poner lenguaje a la experiencia interna, utiliza la experiencia humana, objetos externos, como pinturas, narrativas, poemas, mitos, sueños... que expresan significados internos. Esa dimensión interna posee un mundo de imágenes, sentimientos, memorias y acciones muy particulares, diferentes del mundo externo y su orientación de los sentidos, o sea, de difícil comprensión a través del lenguaje. “El proceso del como es un modo de comprender la conexión entre organización interna y comportamiento externo.” (Keleman, 1995).
Hay por lo tanto una búsqueda de un vocabulario que contenga las experiencias subjetivas que va más allá de la psicología y biología.
Para Kelman, los sentimientos comunican estados del organismo, como hambre, sed, dolor... y también tiene la función de organizar estados de percepción consciente y acción, o sea, buscando organización y expresión, el sentimiento se configura en forma. La vida emocional puede entonces ser comprendida por un continuum de sentimientos y forma, que estructuras las situaciones que pasamos en nuestra existencia.
En la psicología formativa, “Emoción es comportamiento.” (1995), toda emoción, sea rabia, alegría, placer, tiene un patrón de acción muscular y visceral estructurado, o sea, contiene la motilidad y la pulsación. Al reconocer un patrón de acción de las emociones y consecuentemente de los comportamientos, la posibilidad de reorganizarlos es mayor.
Nosotros somos una realidad de múltiples capas, según Keleman, una de ellas es la capa pre-personal, que nos determina genéticamente, es impersonal y no volitiva. Una otra es la capa post-personal, desarrollada en la convivencia en el social, es imitativa. Y otra es la capa personal, es volitiva y subjetiva, que enseña como nos apropiamos y corporificamos nuestra genética y relaciones con el medio. El contacto, dialogo entre esas capas nos ofrecen una representación de nosotros mismos.
El cuerpo se organiza, a través del proceso de embriogénesis, tres capas principales y tres bolsas. La capa externa (ectodermo) es constituida por piel y nervios y está asociada a la bolsa de cabeza; la capa intermedia (mesodermo) es formado por músculos y vasos sanguíneos y está asociada a la bolsa del pecho; la tercera capa, la interna (endodermo), se constituye de órganos y vísceras, y está asociada a la bolsa abdominal. A la capa externa cabe la comunicación, a la intermedia, soporte y locomoción, y a la interna nutrición y energía básica. Cada persona posee una predominancia de una de esas capas en los tejidos corporales, lo que Keleman llama de tipología constitucional, que por vez influencian los patrones de vinculación.
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